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miércoles, 9 de marzo de 2016

Naufragio de amor

Navega solo y vacío el corazón
en la incertidumbre de la realidad.
Penitente en la obscuridad,
resignado.

Preguntándose a dónde ir
y si podrá anclar de nuevo.
Si justo cuando creyó encontrar la paz
sus sueños se tornaron en pesadilla.

Aquellos ojos mágicos que iluminaron el horizonte
hoy arremeten en odio;
desgarrando llanto y empapando de dolor
el calvario.

Sus labios —exótico y alucinante maná— que le fascinaron,
ahora yacen inertes,
y brota de su sacra frialdad
el veneno de la indiferencia.

Y ese rostro brillante e indescifrable
que danzaba con su palpitar, cual agitado oleaje,
representa la muerte del amor o su inexistencia,
en sórdida escena y aterradora quietud.

Es el final, es la cara opuesta de la felicidad.
Desapareció la mar de las sensaciones,
de la pasión, del sentir.
Solo reposan en lo mas profundo los restos de una gran ilusión,
y flotan sin rumbo los recuerdos del naufragio.
                                                                                                                                         Andantte.