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martes, 28 de febrero de 2012

“NO ERES BIENVENIDA MUERTE”


¿Has probado el sabor amargo de la muerte?
no es solo un terrible suceso, es también una aterradora sensación
te invade convertida en sentimiento
materializada en verdugo.

Te quita, te roba
demuestra su poder imbatible
se burla de ti
te humilla.

Saborea tu impotencia.
Te reta dejándote oír sus carcajadas
pavoneándose esbelta
Mostrándose triunfadora.

Pareciera querer darte una lección
te muestra su capacidad
deja plasmada su firma a donde va
y siempre está amenazándote con que serás su próxima victima.

Ella simplemente hace su trabajo
no admite la justificación
nunca se muestra piadosa
Jamás le harías cambiar de opinión.

Ella elije el momento, el lugar y el objetivo
nunca tiene en cuenta las consecuencias de su acción
es libre y autónoma
es radical y definitiva.

¿A quien representa esta osada portadora del dolor?
Sabe que le temes
ni siquiera te respeta
disfruta produciendo el miedo.

Tal vez si dejaras de temerle
si anhelaras su llegada
si encontraras paz en su regazo
entonces se haría esquiva.

Pero no, ella es egoísta
viene a ti cuando menos la esperas
su interés no es el de complacerte.
Siempre tratará de ser un enigma.

Sabe que si supieras cuando llegará
tratarías de evitarla
o le pedirías clemencia.
O quizás estarías preparado para ir con ella.

martes, 14 de febrero de 2012

"MI REFUGIO PLACENTERO"

Microrelato, tema experiencias ambiente tabernario.


Imposible olvidar aquella noche en la que departía con mis amigos, casi mis hermanos, en un desbordado raudal de licor. Éramos cinco almas felices, todos alegres, nobles y fieros; premiados por la vida, afortunados de contar con las alegrías y las satisfacciones que nos daban nuestros hogares.
Unos más adinerados que otros, venidos de diferentes lugares y con distintos grados de educación, pero todos con el mismo objetivo: disfrutar de la vida, gozar embriagando nuestros sueños y deseos, reconfortarnos de nuestros logros y engrandecernos ocultando nuestras frustraciones.
Acudíamos allí tres veces por semana cual si fuese un compromiso sagrado. Aun no sé qué es lo que más me atraía: si mis amigos o los tangos arrabaleros que hablaban de sangre, traición y desgracia, o las dulces y feas mujeres que allí frecuentaban, engalanadas en atuendos impúdicos, bañadas en aromas alucinantes, lujuriosas y fantásticas. Porque realmente no creo que el poder de atracción de aquel lugar, fuese el recuerdo de aquellas paredes obscuras y desteñidas o el viejo mobiliario casi obsoleto que ocupaba el lugar. Mucho menos la actitud hipócrita y desafiante del tabernero y de aquellos que le acompañaban para mantener ese ambiente indefinido entre el júbilo, el duelo y la ansiedad que allí reinaba.
Tal vez la causa principal sería mi inmadurez y por supuesto la de todos ellos, cabalgando  juntos por ese paraje de aventuras en búsqueda de libertad y de seguridad, desafiando a la razón y a la bienaventuranza. Apostando la fortuna de lo vivido al azar en busca de satisfacción efímera.
Indudablemente nos sentíamos bien, recuerdo que entre otras cosas mi amigo Pedro y yo celebrábamos el resultado positivo de nuestro más reciente negocio, nos dedicábamos al comercio de joyas y piedras preciosas.  Aquel día habíamos ganado mucho dinero, consecuentemente nos encargábamos de satisfacer las necesidades y deseos de bebida de los presentes a nuestra mesa.
Estaban allí también: Nico el maestro (empedernido bebedor), el negro Salvatore (parco y serio), y el otro Nicolás el joven, el más atrevido y descarriado. Brindábamos, hacíamos bromas, cantábamos y narrábamos  anécdotas con final feliz.
Precisamente Pedro mi gran amigo, platicaba orgulloso acerca de aquel negocio que generaba la celebración del momento, se jactaba de su astucia y habilidad como comerciante, se reía maliciosamente, entonaba bullosamente algunas estrofas del tango que sonaba (cambalache) y bebía como loco cada uno de los tragos de aguardiente que le brindábamos.
Deliciosos momentos, grata compañía. El sabor fuerte y candente de licor atizaba el fulgor de nuestra velada. Alrededor risas, bailes y miradas insinuantes, era un  momento en los que la felicidad está presente.
Solo me inquietaba la mirada preocupante del joven Nicolas, la que poco a poco fue contagiando a cada uno de nosotros. El único que parecía impasible era el negro Salvatore, era un hombre aguerrido y tranquilo.
Nico el maestro, procuraba ignorar su obvia inquietud. Pero en cambio Pedro, el hombre seguro y porfiado que yo conocía, capoteado en muchas plazas, ganador de múltiples batallas, arrogante y dominante que hacía gala de su gran contextura física y su aspecto intimidante; no podía ocultar que en aquel momento sentía temor.
Bastó con observarlo unos minutos para ver que evitaba asustado la mirada de alguien.
¿Quién podría ser para avasallar a un hombre de las condiciones de Pedro? ¿Para poner en alerta al joven Nicolás y para desatar la ira del profesor quien con su caracter agitado no dudó en requerir mi atención?
Adyacente a nuestra mesa se encontraban dos hombres de mal aspecto con mirada fría y ofensiva, en posición retadora y con una actitud totalmente hostil. Cuando miré sus ojos vi la sombra de la muerte, sentí la frialdad del hielo y percibí la decisión del que no teme. Todo alrededor se transformó. Aquel lugar cálido y alegre, sombrío pero acogedor, aparentemente seguro;  se convirtió ante mis ojos en algo así como un paredón de fusilamiento, en un circo romano plagado de fieros leones, en el escenario del juicio final. No era una situación similar a muchas otras tantas vividas, no era un simple conflicto de personas ebrias ni había un motivo, jamás existió una provocación.
Era una dura prueba de la vida, era una cortina que se levantaba convirtiéndose en el umbral entre la vida y la muerte. Era el llamado con el cuerno del demonio para elegir entre la dignidad del espíritu del guerrero y la desazón y la humillación de quien quiere sobrevivir lleno de temor y vacío de virilidad.
No podría haberlo visto de otra manera; tal vez los dos litros del venenoso y preciado licor que había saboreado decidieron por mí. Sus efectos condujeron mi pensamiento hacia el infierno y decidí enfrentar al mismo demonio.
Solo bastó ponerme de pie y dirigirme hacia los indeseables personajes, cuando su respuesta sincronizada con la mirada de odio y maldad fue una puñalada en mi pecho buscándome el corazón.
Cargado de valentía, ciego de ira, enloquecido por el néctar anisado y aterrado por la pasividad y la cobardía de mis amigos, enfrenté en franca lid a los dos malvados agresores; trenzado en fiera batalla incesante e indescriptible. Recuerdo bien el escenario. Los gritos, las consignas invitándonos a desatar toda nuestra furia; el deseo de sangre que se reflejaba en cada una de las miradas de todos aquellos que sin distingo de género, edad o posición social nos rodeaban pidiendo un pronto desenlace.
No había allí amigos, no parecía estar en el lugar que tanto anhelaba, no reconocía ninguna seguridad para mí. Tan solo estaba yo frente a la muerte representada por dos fieros elementos que traían su mensaje.
Aun siento temor de ese momento, aun no entiendo cómo es que estoy vivo. Solo tengo presente que esa noche recibí una gran lección, que los seres a quienes amo están en mi corazón y que por eso debo cuidarlo.
Imposible olvidar aquella noche…

lunes, 13 de febrero de 2012

“ADOLESCENCIA”



Cuán pequeño y abatible pudiste ver el mundo
por aquellos días en que frescos tu cuerpo y tu alma palpitaban
aunque imaginabas un horizonte misterioso y sin límites
tus ímpetus y tus deseos desbordaban la gran copa del universo

Fantasías, anhelos e insatisfacciones moraban en tu pensamiento
te proponías aclarar las mil y una dudas que te invadían
siempre confiaste en tu verdad, en tus instintos
no podías perdonar que alguien usurpase tu espacio y tu tiempo.

Confusa mezcla de temores y de sentimientos filiales
se interponían entre tus resoluciones y la cátedra humana
limitaciones, reglas y juicios torpedeaban tu libertad
confundiendo tus propósitos, alejándote de la reflexión.

Quienes pretendían acercarse a ti, más se alejaban
los que incansablemente te enseñaban, te hastiaban
tus derechos y tus pensamientos se tornaban más valiosos que todo
más preciados que la experiencia, que el éxito, que el bienestar.

¡Oh placenteros días! Inigualable carnaval de sensaciones
indescriptible acumulación de agradables recuerdos
espacio absoluto de felicidad y efímera realización
manantial de vida que regó y alimentó tu alma

Allí fue en donde germinó la semilla de tu amor propio
en ese espacio de tu vida reconociste la soledad y tu fragilidad
La vida te puso a prueba, te mostró caminos
hoy gracias al amor te reconoces y decides quien eres.



viernes, 10 de febrero de 2012

“MI CAJITA DE MÚSICA”


Sos mi cajita de música
Sos mi paisaje colorido
Sos mi aliento, torrente de vida
Aire fresco, tibio rayo de sol

Sos la figura femenina que me enamora
Dulce bruja que me enredás con tu amor
Ángel que describís mi cielo
Locata que me arrastrás a otro mundo

Pero también sos dulce ternura para mí
En vos puedo ver las virtudes divinas
A vos me aferro con mi amor
En vos quiero morir.

jueves, 2 de febrero de 2012

“INTENTA DAR AMOR”



¿Sabes lo que se siente cuando das amor?
Parece que tuvieras la facultad de hacer magia
se abren las puertas de los corazones
se ilumina tu camino, se hace mas claro el rumbo.

Hasta puedes creerte poderoso y bueno.
Las respuestas hacia ti son agradables sorpresas
llueven sobre tu vida nuevas ilusiones
se inunda tu campo de esperanzas.

Nada es comparable con sentirse amado
se alejan por completo la  soledad y el miedo
se libera tu alma y se regocija
todo te señala el camino de la felicidad.

Cuan fácil y satisfactorio es amar
no debes sacrificar nada, ni pagar un precio
tan solo debes resolverte a ser feliz.
Abandona el egoísmo y la desconfianza.

Si decides disfrutar del amor
solo mira a tu alrededor
entrégate sin límites, sin prevención
saborea y deléitate con la respuesta a lo que das.

“CUANDO LA AMAS”


Amas cuando te invaden la pasión y el amor
cuando tantas emociones y sentimientos
acarician tu cuerpo y tu alma
motivando y liberando a tu espíritu.

Suaves corrientes de aire parecen rozarte
de mil colores de engalana el universo
finas y dulces armonías suenan en tu interior
se hacen sensibles tu piel y tu corazón.

Desaparecen el tiempo y el espacio
solo te encuentras con tu sentir.
De ella nutres tu vida
a ella quieres entregarla.

Sabor incomparable que te arrastra a la lujuria
liberación absoluta de tus temores
amalgama de placer y felicidad
dulce estado de inconsciencia.

Un beso, una caricia
su aroma, su lenguaje corporal
la voz de su corazón en un gemido
la aceptación y la entrega en sus ojos.

Manjar exquisito que arde pero que no quema
frágil ser vulnerable a tu voluntad
fortaleza inexpugnable que te reta a ser tomada
inquietud que te invita a descubrirla.

Amarla es mejor que gozar del paraíso
complacerla es complacerte a ti mismo.
Explorarla y conducirla al éxtasis
es alcanzar el cielo y las estrellas.

Te deleitas en su cuerpo
te alimentas de sus sensaciones
la conviertes en tu cómplice
y te embriagas perdidamente en su amor.