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miércoles, 28 de julio de 2010

Carl Orff: Carmina Burana

sábado, 24 de julio de 2010

La Voce del Silenzio - Andrea Bocelli

Andrea Bocelli - il Mare Calmo Della Sera

Andrea Bocelli - Macchine Da Guerra

lunes, 12 de julio de 2010

Carta al Dr. Juan Manuel Santos




Carta al Dr. Juan Manuel Santos
Presidente de la república de Colombia.
Dr. Juan Manuel Santos, en calidad de ciudadano Colombiano y con el ánimo de participar de la democracia  que usted representa como líder del estado,  quiero expresarle algunas humildes reflexiones, pensando en el bienestar de nuestro país.
Pienso que además de tantos problemas que posee Colombia, el más grave y notorio es la existencia de grupos armados ilegales, dedicados al secuestro, la extorción, el asesinato, el narcotráfico, el desplazamiento forzado de personas, e incluso la infiltración de las instituciones gubernamentales y no gubernamentales.
Grupos que han logrado posicionarse en nuestro país desde hace muchos años creando el caos y apoderándose del territorio y de los estamentos Colombianos, a través del poder del dinero y del terror, generando por consiguiente: hambre y miseria, desempleo, corrupción, incertidumbre, descomposición social, etc. E impidiendo el orden, la legalidad y la gobernabilidad.
Afortunadamente el gobierno que ahora termina, en cabeza del Dr. Álvaro Uribe Vélez, ha logrado restablecer en gran manera la seguridad y el control, creando un ambiente de confianza y de credibilidad en el estado y en nuestros líderes, algo que vemos reflejado en este momento en las grandes expectativas, que el país político y social deposita en usted y su futuro gobierno.
Sin embargo, el trabajo del Dr. Uribe, pude considerarse apenas como el inicio de un gran proceso que debe llevarse a cabo en nuestro país, en busca de la recuperación  social, económica,  moral e institucional, para mejorar nuestras condiciones de vida y emprender el camino en busca del desarrollo.
Son varios los grupos armados que afectan a nuestro país, pero tal vez el que se presenta como: más grande, cruel y antiguo, es el grupo de las Farc. Y no solo se trata  de 100.000 o 300.000 hombres muy bien armados repartidos por todo el territorio nacional y en países vecinos, además de ellos están sus familias, sus seguidores, sus socios económicos y políticos; y lo peor, es la inmensa cantidad de Colombianos que a manera de infiltrados, actúan  como sus soldados e incluso algunos como líderes, camuflados entre la sociedad y la política Colombiana e internacional.
Ellos están en el congreso de la república,  en las altas cortes, en las instituciones del estado, en la rama judicial, en el sector educativo, en los gremios productivos, en el periodismo, etc.  Ellos han abusado de la libertad, del respeto  y de la participación que ofrece nuestra democracia.
Manipulan  a la opinión pública, siembran incertidumbre y  desconfianza, ejercen acciones judiciales y legales que afectan al estado y a la nación, sabotean las acciones legislativas y del ejecutivo, debilitan el desarrollo económico del país, desarrollan campañas de descrédito  a nivel internacional,  etc.
Pero además crean un constante ambiente de zozobra, de inseguridad y de malestar en gran parte de la población, los cuales engañados e insatisfechos se convierten en potenciales contradictores del gobierno.

Es cierto que las condiciones económicas de la gran mayoría de los Colombianos son malas. Las cifras por desempleo son muy altas, poca o ninguna estabilidad laboral, pésimas condiciones para la industria y el comercio, grandes dificultades para  los sectores como: la ganadería, la agricultura, la minería, etc.
Además quienes tienen la fortuna de contar con un empleo, apenas si pueden sobrevivir con esos ingresos tan bajos, porque definitivamente  con respecto al salario mínimo, estos ingresos son totalmente insuficientes; esto favorece la inestabilidad y el descontrol social.
Pienso que es muy claro para todos nosotros, que el campo y las regiones naturales sin explotar, pueden ser la solución a muchos de nuestros problemas económicos y sociales. Poseemos una gran variedad y cantidad de riquezas, y de recursos naturales, algunos sin explotar y otros deficientemente explotados.
Las causas son obvias: la inseguridad y la falta de políticas claras, constantes, organizadas y perdurables; que en cabeza del estado conduzcan al pueblo, a los más privilegiados,  a los inversionistas nacionales y extranjeros, a enfocar y canalizar todos sus esfuerzos, inversiones  y esperanzas en el aprovechamiento común de estos recursos, y a velar de forma mancomunada por la  seguridad y el control  económico, social  y político que comprometen estos recursos.

¿Qué nos podría ofrecer el estado como solución?
Garantizar la seguridad y la libertad de acción en todo el territorio Colombiano.  Fomentar prioritariamente las actividades productivas en el campo y en zonas aptas para la explotación. Desarrollar  infraestructuras y ofrecer los medios para la explotación de estos recursos.  Activar mecanismos concretos,  bien organizados y controlados para  respaldar completamente los procesos productivos y de comercialización. Respaldar a los productores y emprendedores independientes.  Acceso a créditos para quienes realmente los necesitan. Promover y reglamentar el trabajo cooperativo. Ofrecer capacitación y tecnificación suficiente para todos sin limitaciones. Mecanismos de ascenso en niveles productivos. Inversión en educación, en salud, en vivienda. Emprender  una fuerte campaña para sembrar nuevamente  la cultura del trabajo e invitar a los colombianos, a abandonar la cultura del dinero rápido y fácil que ofrecen las actividades delictivas y el narcotráfico. Etc., etc.
El desarrollo económico y social de nuestro país no está únicamente en las grandes ciudades, por el contrario la superpoblación y sobrecarga de necesidades que aqueja a las capitales y a las  principales ciudades, las convierte en cunas de miseria, de inseguridad, de atraso y descomposición social, de hacinamiento; mientras los campos y las tierras ricas en recursos naturales, solo son terrenos baldíos, escenarios de enfrentamientos armados y fortines de los bandidos.
Todo el territorio Colombiano debe estar en manos de los Colombianos de bien, no debe estar dominado por grupos ilegales armados, ni siquiera por  el ejército o la policía nacional (favoreciendo abusos y comportamientos delictivos), ni por narcotraficantes poderosos, ni por multinacionales y terratenientes que sin control explotan nuestros recursos  y a nuestra gente.
Cada rincón de Colombia debe ser lugar de paz, de productividad, de desarrollo; y debe pertenecer a los Colombianos.
Pero para llegar a esto, el estado debe tener el control absoluto del país, no solo de los territorios, sino también de quienes gobiernan cada rincón, haciendo prevalecer  una actitud de honorabilidad, de humanidad, de compromiso, de amor y de respeto con la patria Colombiana.
En cuanto a los problemas de  orden público que aquejan hoy a nuestro país, no alcanzo a imaginarme como a través de diálogos y desmovilizaciones parciales, el estado pueda controlar la situación.
No creo que tenga la capacidad económica, para solucionar la situación de miles de personas  que quedarían bajo su protección y de manera indefinida. Tampoco creo en un éxito total por parte del estado a través de las armas sobre los terroristas y la delincuencia; a no de que se emprendiera verdaderamente una guerra contra ellos, en la cual moriríamos  millones de Colombiano, y se afectaría la estabilidad del país desde todo punto de vista.
Entonces Sr. Presidente Juan Manuel Santos, es necesario acabar de raíz con el conflicto, es necesario que todos aquellos elementos armados que no pertenecen a las instituciones del estado cesen sus acciones.
No pude perdonársele a los crueles líderes del terror por sus acciones, ni tampoco a aquellos que desde sus cómodos lugares han patrocinado y promovido la violencia.
Pero aquellas masas de  Colombianos que bajo diferentes circunstancias (ignorancia, hambre, presión,  temor, etc.) han actuado contra el país, tal vez podrían tener la oportunidad de integrarse a la sociedad activamente; no como protegidos  ni en situaciones indefinidas( como se hace en este momento), sino como simples ciudadanos productivos y comprometidos como cualquier individuo social, con el país, con la sociedad, con deberes jurídicos, morales, disciplinarios como cualquier persona, con derechos y con oportunidades de desarrollo.
En otras palabras, la idea es una desmovilización total, en donde todos ellos asuman sus responsabilidades. En donde  los organismos y las instituciones del estado aporten lo que les corresponde, en la búsqueda  de una solución.  En donde nosotros  el pueblo Colombiano, también asumamos una actitud humana y digna que respalde una solución.
Quienes tienen que pagar que  lo hagan de manera estricta, sin fraudes, sin liviandades (habría que plantearlo ante todo el mundo, para ver qué tan dispuestos estarían los líderes guerrilleros y sus secuaces dentro de la sociedad, a asumir sus responsabilidades para liberar y favorecer a sus soldados, a sus seguidores y al pueblo).
Así entonces, tal vez ganaríamos todos. Bajo el control del estado podríamos aprovechar este gran recurso humano, que junto con la cantidad de personas desplazadas por la violencia y el hambre, y  la inmensa cantidad de desempleados que hoy habemos en nuestro país, conformaríamos un excelente ejercito productivo.
La verdad señor presidente, si se quiere son fórmulas muy sencillas que podríamos llevar a cabo:
Control absoluto del estado de todas las regiones del país y de las actividades productivas.
Oportunidad de trabajo, capacitación, seguridad, estabilidad y atención por parte del estado en toda Colombia, primordialmente en el campo.
Promoción, desarrollo y respaldo a todo tipo de actividades que tengan que ver con la explotación de recursos naturales y del campo.
Inversión del estado, de colombianos y de foráneos bajo control y supervisión de los nacionales.
Políticas que garanticen la comercialización y la estabilidad de los mercados a inversionistas y productores.
Equidad en cuanto a ingresos económicos, servicios, oportunidades de desarrollo, participación, etc.
Control absoluto anticorrupción, con fuertes penalizaciones.

En cuanto a capitales e inversiones, seguramente que en el mundo existen muchos clientes interesados  en nuestro productos, capaces de invertir grandes cantidades de dinero y de ofrecer el  respaldo necesario,  para lograr la consecución de los mismos en negociaciones estables, constantes, y duraderas; aportando para que germinen grandes procesos de producción.
Es decir, si yo poseo el capital para hacerlo, y me interesa adquirir un producto durante mucho tiempo, a un precio conveniente, de buena calidad, y con la garantía de una negociación constante; seguramente que voy a invertir sin restricción alguna,  en la infraestructura y en el desarrollo de un sistema que pueda proveérmelo.
Nosotros los Colombianos somos ricos, somos privilegiados, estamos vivos y podemos mejorar nuestras condiciones de vida y lograr el desarrollo.
Poseemos los recursos humanos, los recursos materiales y un extenso y fértil territorio para desarrollar actividades productivas, generar recursos económicos y crecer socialmente.